Control de calidad que trabaja solo.
La metodología de auditoría de una consultora internacional, convertida en software: un agente revisa la documentación de cada proyecto, puntúa y redacta los hallazgos, y las personas solo validan.
- Sector
- Project management inmobiliario
- Modalidad
- RaaS
- Alcance
- Varios países, un mismo criterio
El punto de partida
Una consultora que gestiona proyectos inmobiliarios y de construcción en varios países audita la calidad de cada proyecto con una rúbrica propia, en una hoja de cálculo. Cada auditoría supone horas revisando carpetas para encontrar la evidencia de cada criterio.
El resultado depende de quién audite y de cuánto tiempo tenga, y las puntuaciones de un país no se pueden comparar con las de otro. La calidad se medía, pero tarde y a mano.
Su forma de auditar, sin las horas de carpeta.
La metodología, en software
Su rúbrica tal cual la usan: criterios agrupados en gestión documental, de proyecto y contractual, con sus escalas, sus umbrales y su forma de puntuar.
Auditor autónomo
Un agente de IA recorre la documentación con búsqueda dirigida: busca la evidencia de cada criterio en lugar de leerlo todo, puntúa y redacta el hallazgo citando el documento.
Revisión humana
Cada auditoría pasa por borrador, en curso, pendiente de revisión y aprobada o rechazada. El auditor valida lo que propone la IA; no lo rehace.
Panel de calidad
Cumplimiento por proyecto, evolución en el tiempo y hallazgos más repetidos, con el mismo criterio en todos los países.
Una organización, varias filiales
La sede y cada filial por país trabajan en su propio espacio, con una visión común para la dirección.
Validado con auditorías reales
El sistema se contrastó con auditorías ya hechas a mano en proyectos de distintos países, que sirven de referencia para calibrar la puntuación.
Decisiones de ingeniería
- En el servidor del propio cliente. La documentación de los proyectos no sale de su infraestructura: el sistema la lee en solo lectura desde su gestor documental.
- Modelos locales para indexar y un modelo en la nube solo para el razonamiento de la auditoría, con lo mínimo imprescindible.
- Las auditorías, en el centro. La interfaz gira en torno a las auditorías y su estado, no a los documentos: los documentos son materia prima para el agente, no algo que haya que leer.
- Trazabilidad: cada puntuación lleva su evidencia y su justificación, para que el auditor pueda comprobarla en segundos.
Entregables revisados y validados.
En RaaS, lo que se paga son auditorías completadas y aprobadas, no horas de revisión. Cuantas más auditorías hace el sistema, menos horas de carpeta quedan.