Licitaciones con IA y control total de obra.
Una plataforma para una constructora que vive de la licitación pública: lee los pliegos, sigue cada obra y prepara la reunión semanal antes de que nadie entre en la sala.
- Sector
- Obra pública y reformas
- Modalidad
- RaaS
- Usuarios
- Dirección, oficina, obra y subcontratas
El punto de partida
Una constructora pequeña que trabaja para ayuntamientos y organismos públicos. Cada licitación llega con pliegos de decenas de páginas que alguien tiene que leer a mano para decidir si merece la pena presentarse y a qué precio.
Una vez adjudicada, la información de cada obra se reparte entre correos, carpetas compartidas, hojas de cálculo y llamadas. Para saber qué está bloqueado hay una reunión semanal larga, obra por obra, que depende de lo que cada uno recuerde. Y la mitad del equipo no está en la oficina: está en la obra.
Del pliego a la liquidación, en un solo sistema.
Lectura de pliegos
Al entrar una licitación, la IA la lee y genera cuatro piezas: resumen, estimación de coste, planificación con plazos y materiales. El jefe de obra las valida y administración calcula la oferta.
De licitación a obra
Si se adjudica, la obra nace sola: estructura documental desde plantilla, permisos por rol y fichas listas para empezar.
Doble estado de cada obra
Administrativo (certificaciones, extras, liquidación) y de ejecución (planificación, compras, subcontratas), cada uno con su ciclo.
Control de obra
Presupuestado frente a ejecutado, desviaciones y una vista de todas las obras en marcha, con detalle hasta la partida.
Asistente desde la obra
Fichajes, justificaciones e incidencias por mensajería, con voz, texto o foto. La IA lo convierte en datos sin que nadie rellene formularios.
Comité semanal preparado
La víspera, la IA repasa cada obra viva con una batería de preguntas, ordena los problemas por gravedad y propone soluciones. La reunión empieza con un cuadro de mando, no con una ronda de memoria.
Cómo se diseñó
No se empezó por una plantilla de software de gestión, sino por cómo trabaja de verdad la empresa. Se grabó su reunión de seguimiento habitual y las explicaciones de la dirección, se transcribieron y analizaron en local y de ahí salieron los roles, los estados de cada obra y las entidades que el sistema tenía que entender: certificaciones, extras, actas, anualidades, acopios.
Decisiones de ingeniería
- Pensado para el móvil, porque la gente está en obra. En el ordenador se amplía para la oficina.
- Sin contraseñas: acceso con enlace de un solo uso por correo o mensajería, según el canal de cada persona.
- Un chat sobre todos los documentos de cada obra y de la empresa, con voz y acciones: «sácame la última certificación de esta obra».
- Proveedor de IA configurable por tarea, incluidos modelos europeos o ejecutados en local para lo que no debe salir de casa.
- Gestor documental propio en lugar de carpetas sueltas, con permisos que gestiona la plataforma.
- Portable: todo se configura por entorno, de modo que pasa del servidor de pruebas al del cliente sin tocar código.
Licitaciones analizadas y obras bajo control.
En RaaS, lo que se paga es lo que el sistema produce: pliegos analizados y listos para decidir, y obras con su estado al día sin perseguir a nadie.